Biocombustibles líquidos: Bioetanol y Biodiésel
En el camino hacia la descarbonización del transporte, los biocombustibles juegan un papel clave. El bioetanol es un alcohol derivado de la fermentación de azúcares y almidones vegetales (como la caña de azúcar o el maíz), utilizado principalmente para mezclarse con la gasolina convencional de los coches. Por su parte, el biodiésel se fabrica a partir de aceites vegetales o grasas animales recicladas, y se emplea como sustituto ecológico en motores diésel de camiones y tractores.
Biogás para redes de climatización
A diferencia de los anteriores, el biogás es un combustible gaseoso generado por la descomposición de materia orgánica (basura, estiércol o aguas residuales) en ausencia de oxígeno. Este gas, compuesto principalmente de metano, tiene un enorme potencial en el sector de la climatización. Al purificarse y convertirse en biometano, puede inyectarse directamente en la red de gas natural de las ciudades para alimentar calderas de calefacción de forma 100% renovable.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué ventaja tiene usar biocombustibles?
Aunque al quemarse liberan CO2, forman parte de un ciclo cerrado: el carbono emitido es el mismo que las plantas absorbieron de la atmósfera durante su crecimiento, por lo que no añaden nuevo carbono contaminante al ecosistema global.

