Los 5 fallos más comunes en las calderas de gas y cómo solucionarlos

¿Por qué mi caldera no arranca cuando más la necesito?

Quedarse sin calefacción o sin agua caliente en pleno invierno es un problema que requiere solución inmediata. Las calderas de gas, aunque hoy en día son extremadamente seguras y sofisticadas, son máquinas sometidas a un desgaste continuo por la presión del agua, las altas temperaturas y las impurezas del gas. Conocer los fallos más habituales te ayudará a saber si puedes arreglarlo tú mismo en 5 minutos o si necesitas llamar a un técnico homologado.

Los 5 fallos más recurrentes en calderas de gas

Si tu caldera ha marcado un código de error rojo y se ha bloqueado, es muy probable que estés sufriendo uno de estos cinco escenarios clásicos.

1. Caída de presión del agua (Fallo del manómetro)

Como mencionamos en otras guías, es el rey indiscutible de las averías. Si el circuito de calefacción pierde una gota de agua al día por un radiador, la presión de la caldera bajará de 1.5 bares a 0. La caldera interpreta que se ha quedado “seca” y, para no quemar la bomba, se bloquea. Se soluciona abriendo la llave de llenado inferior hasta recuperar el nivel.

2. Sonda de temperatura (NTC) averiada

Las sondas NTC miden constantemente a qué temperatura sale el agua hacia tus grifos o radiadores. Si por la cal del agua se cubren de cal, la sonda hace una lectura errónea, informando a la placa de que el agua está hirviendo cuando en realidad está fría. La caldera se apagará constantemente mientras te duchas. Su sustitución es rápida y muy económica.

3. Obstrucción en la salida de humos

Por seguridad letal (para evitar el monóxido de carbono), las calderas tienen un “presostato” que comprueba que los gases de la combustión salen correctamente por la chimenea. En días de muchísimo viento, o si un pájaro ha anidado en el tubo exterior, los gases no pueden salir. El presostato lo detecta e impide que se encienda la llama.

4. Bloqueo de la bomba de recirculación

Tras todo el verano sin usar la calefacción, el agua estancada y el óxido pueden “gripar” el motor interno (la bomba) que empuja el agua hacia los radiadores. La caldera encenderá la llama unos segundos, hervirá el agua localmente y se apagará por sobrecalentamiento al no poder empujar esa agua caliente. A veces se soluciona dando un pequeño golpe seco al eje de la bomba para desatascarla.

5. Fallo en la placa electrónica principal

Es la avería más temida y costosa. Debido a tormentas eléctricas, subidas de tensión o goteras internas que mojan los circuitos, el “cerebro” de la caldera se fríe. La máquina ni siquiera enciende las luces o da códigos de error incomprensibles. Requiere cambiar la placa entera, lo que suele costar varios cientos de euros.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Por qué la caldera hace ruido como si hubieran piedras dentro?

Ese ruido se conoce como “kettling” o ebullición localizada. Se debe a que hay demasiada cal o lodo (óxido de los radiadores) depositado en el intercambiador de calor de la caldera. El agua hierve bruscamente creando burbujas que estallan, provocando esos golpes metálicos. Requiere una limpieza química del circuito (desincrustación).

¿Cada cuánto tiempo hay que hacerle revisión a la caldera?

Por normativa estatal en España, la revisión obligatoria del gas (la que certifica que no hay fugas) es cada 5 años, pero el mantenimiento de la caldera (quemadores, seguridad, etc.) recomendado por todos los fabricantes es anual.

¿Puedo cambiar de gas butano a gas natural usando la misma caldera?

Sí, la mayoría de calderas modernas vienen preparadas de fábrica. Solo es necesario que un instalador oficial cambie los “inyectores” (los pequeños chicles por donde sale el gas) y reajuste electrónicamente la válvula de gas a través de la pantalla.

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